En medio de un nuevo fracaso de un seleccionado juvenil, en este caso de la Sub 20 dirigida por Tito Chumpitaz, es innegable que más allá de los errores en la conducción ya señalados por mi colega El Topo en un post anterior, se hace necesario puntualizar a los dirigentes como los principales responsables por los resultados. No sólo me refiero a los problemas que surgieron en la Federación Peruana de Fútbol y el IPD, que terminaron afectando el proceso de preparación de los juveniles, sino a los problemas de fondo que se derivan del poco o nulo interés que los clubes le prestan a las divisiones inferiores.

A lo que me refiero es que salvo contadas excepciones, los clubes no cuentan con verdaderas divisiones inferiores y que para cumplir la reglamentación vigente recurren a las famosas academias de fútbol para poder participar en los torneos oficiales de menores. Para muchos dirigentes, tener divisiones menores suponen juntar 11 niños y ponerles camisetas de su equipo. No lo ven con una inversión a largo plazo, sino como un gasto innecesario. En otros países, como la Argentina estos cuadros son los que nutren al equipo principal con nuevos valores y tras exigentes campeonatos, le permiten al jugador promovido poder debutar en Primera División bastante fogueado y recorrido. Por tal motivo, estos países tienen tanto éxitos a nivel juvenil y muchos de sus principales jugadores emigran a Europa pronto.

En nuestro país, sucede todo lo contrario. No sólo se cuestiona la existencia de la Bolsa de Minutos, medida que estamos seguros dará resultado en un mediano plazo, sino que ahora los principales cuadros del medio se refuerzan con jugadores que ya cumplieron su ciclo en el balompié local, quitándole oportunidades a nuevos valores. Basta con citar algunos ejemplos para explicar nuestro punto. Cristal anuncia la contratación de Flavio Maestri, un futbolista que juega dos partidos y se lesiona cuatro. El Juan Aurich de Chiclayo recurre a otro veterano, Sergio “Checho” Ibarra como su flamante refuerzo en la delantera. Total Chalaco apuesta por Germán Carty, Cienciano buscar renovar con Juan Carlos Bazalar y Alianza recibe con los brazos abiertos a Juan Jayo Legario.

De la tienda aliancista también surgió el rumor que estaban pensando contratar al argentino Ariel “Burrito” Ortega como gran jale para la presente temporada. En este caso estamos hablando de un jugador con gran habilidad, pero que hoy por hoy tiene problemas de alcoholismo y que necesita rehabilitarse de tan grave mal. Felizmente esta noticia fue descartada por los dirigentes blanquiazules.

Acá no estamos en contra de los jugadores veteranos, por el contrario aplaudimos que muchos de ellos sean un ejemplo cabal de profesionalismo para los más jóvenes. Sólo pido que no nos vendan gato por liebre y que después no nos quejemos del nivel que presentan nuestros juveniles, si no les damos oportunidades de jugar de Primera División. Ya lo dijo el escritor Manuel González Prada después del desastre de la Guerra del Pacífico: “viejos a la tumba, jóvenes a la obra”.

Fotos: Libero.com.pe

 

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