A ver, vamos a ser sinceros, pasó lo que tenía que pasar en condiciones normales. Chile en estos momentos es mucho más equipo que nosotros, tiene mejores jugadores, mejor entrenador, mejor patrón de juego (Perú ni siquiera lo tiene). Entonces, lo normal es que tenía que ganarnos tal y como lo señalamos en un post previo al partido. Y nos ganó bien, nos bailó y al final parecía que estaban jugando una pichanguita con nosotros. La gran figura de Alexis Sánchez emergió sobre las desorientadas camisetas blanquirrojas y nos dio una lección de cómo se debe ser efectivo en el fútbol en estos tiempos.

Sin embargo, Chile también nos ganó por muchas circunstancias que se dieron durante el partido. Ojo, esto no desmerece el triunfo de los “Rojos”. Veamos.

“Chemo” del Solar se equivocó en el planteamiento una vez más. Los buenos partidos ante Venezuela y Argentina fueron resultados de tener dos recuperadores en el mediocampo. No uno que quite (Reiner Torres) y uno “mixto” (Ñol Solano en este caso). Chile encontró menor resistencia por eso y llegó con facilidad al pórtico de Butrón. Por otro lado, subjetivamente hablando, podría decir que Corzo mereció arrancar en lugar de Prado. Corzo es figura en Alianza y del campeonato, Prado recién regresa al equipo titular de Cristal luego de una lesión. Corzo es más rápido, tiene mejor biotipo y mucho más garra de Prado (es más, Prado carece de temperamento). El único punto en contra del aliancista fue su inexperiencia. Era la oportunidad de probar si Corzo estaba hecho para la selección en lugar de un Amilton Prado que empieza a mojar sus pantalones desde el momento que ve su nombre en la lista de convocados.

“Chemo” no ha aprendido nada como técnico. Me equivoqué cuando lo nombraron y pensé que era una buena opción. “Chemo” hace todo basado en el escenario más optimista: sus convocatorias, sus planteamientos, sus cambios. Piensa que sus jugadores van a tener el mejor rendimiento que alguna vez tuvieron en sus clubes y no siempre es así. Piensa que con un poco de motivación, todos van a poner la misma garra que él mostraba cuando era jugador. Y es muy raro que hasta ahora no haya aprendido que las cosas no funcionan así en la selección peruana.

Los que tenían que aparecer se escondieron: “Cachito” Ramírez y Miguel Torres eran los que tenían que generar las jugadas ofensivas. La camiseta les quedó inmensa. Torres nunca fue el “correlón” que es en la “U”. “Cachito” nunca fue el conductor que es en Libertad. No son jugadores para selección. Seguramente sus piernas aún deben estar temblando.

“Ñol” Solano jugó un pésimo partido. No dio un buen pase ni mucho menos marcó. Esperábamos más de él. A pesar que le puso muchas ganas (nadie puede negar eso), “Ñol” fue intrascendente tanto para nuestro ataque como para nuestra defensa.

El “Loquito” Vargas salió expulsado y falló en el 1er y 2do gol. En otras palabras, tuvo un pésimo partido porque ni siquiera se proyectó con peligro. Dio la impresión que buscó la tarjeta roja para no comerse la derrota de ayer ni mucho menos lo que nos espera en Brasil, algo parecido a lo que hizo Paolo Guerrero esa fatídica noche ante Uruguay. Cuando más se le necesitaba, más nos falló. Zambrano es otro que quería irse a las duchas antes de tiempo. Hizo todo lo posible para que el árbitro le muestre la roja.

Fano fue lo más rescatable de la selección. Sin ser un gran jugador (vamos que no lo es), el “Gavilán” suple sus carencias técnicas con mucha pero mucha garra. Si bien es cierto que con temperamento no se ganan los partidos (se ganan con fútbol, con orden, con estrategia), es reconfortante ver que al menos hay algunos jugadores que dejan el alma en la cancha y no tienen miedo de enfrentar a los rivales.

Por último, la gente nunca apoyó. Si ayer fuiste al Monumental, debes haber estado con frío todo el partido. No gritaste nunca, no alentaste nunca. La gente que ayer fue al Monumental (estadio frío de por sí) debe estar resfriada hoy. Como extraño esas noches en el Nacional, rugiendo, hirviendo, con 45 mil hinchas respirando pasión. Hasta Matute! Estoy seguro que 30 mil almas en Matute alentarían más que 60 mil en el Monumental. Ojalá la remodelación del Nacional permita que la selección regrese a su casa y reciba el aliento que corresponde. Ayer en el Monumental dio la impresión de que se estaba jugando en cancha neutral.

Para ganarle a Chile tenían que pasar muchas cosas extraordinarias y ayer en el Monumental pasó todo lo contrario. “Cachito” tenía que bailar a los chilenos, Miguel Torres tenía que comerse su banda, “Ñol” tenía que colocar pelotas precisas detrás de la defensa rival, Vargas tenía que anular a Alexis Sánchez y proyectarse con peligro. Ayer ocurrió todo lo contrario. Ojalá que en La Haya nos vaya mejor. Un minuto de silencio. QEPD Perú.

Fotos: Reuters.com

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