Esta tarde se dio la noticia acerca de la suspensión temporal del Perú de toda competición internacional por parte de la FIFA. El argumento esgrimido por el máximo ente del fútbol mundial fue los desacuerdos que existen a la fecha entre la Federación Peruana de Fútbol y el Instituto Peruano del Deporte y que motivó el enfrentamiento entre sus respectivos titulares, Manuel Burga y Arturo Woodman.

De esta manera, el fútbol peruano se convierte en el nuevo “paria” del fútbol mundial por la incapacidad de los distintos estamentos del balompié local para resolver los problemas que lo aquejan, y que se originan en la irregular reelección de Manuel Burga, uno de los peores dirigentes en la historia del deporte nacional. Con esta suspensión comienzan tiempos difíciles para el deporte más popular de nuestro país, puesto que esta suspensión va a afectar no sólo a las selecciones  peruanas (el caso más lamentable es la Sub 20 que dirige Héctor “Tito” Chumpitaz y también a la Selección Mayor en las Eliminatorias Sudáfrica 2010), sino también a los clubes profesionales que ya habían clasificado a torneos internacionales (como Universitario de Deportes que iba a participar en la próxima Copa Libertadores).

No creemos que a la FIFA realmente le interese o preocupe el fútbol peruano, pero sí que se mantenga la impunidad del actual directorio de la FPF encabezado por Burga, quien ha visto peligrar un puesto que le permite viajar por el mundo, hospedarse en lujosos hoteles y cobrar altísimos viáticos mientras que acá el fútbol agoniza en el último escalón del ámbito sudamericano.

El 20 de diciembre se tomará una decisión final acerca de esta suspensión en el próximo comité ejecutivo de la FIFA que se realizará en Tokio, para lo cual seguramente se exigirá al IPD que reconozca a la actual dirigencia de la Federación.

Que Dios nos ayude.

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