subelboconcompe.jpgUn grupo humano joven es el que hoy saca la cara por el Perú. Desde los semilleros dejaron en claro su vocación y entrega por el fútbol. En aquel tiempo muy pocos los conocían, y menos sabían hasta donde llegaría su empuje.

Hoy, a su corta edad, dan ejemplo al Perú y al mundo de lo que puede hacer la voluntad por sí sola. Sin mayores recursos, sin lo último en tecnología de soporte deportivo, viniendo la gran mayoría de familias modestas y teniendo la eterna crisis del fútbol peruano como fondo musical, supieron abrirse camino, apoyados por un comando técnico que ha sabido hacerse parte de sus familias.

Su paso por la Sub 15 y sus victorias sudamericanas despertaron recién el tantas veces decepcionado interés del público peruano. Los primeros triunfos eran vistos como chispazos sin mayores esperanzas, pero a medida que su perseverancia se hizo continua y seguían ganando, se comenzó a reflejar en la mirada de todos una luz de ilusión y comenzaron a seguir de cerca de aquellos jovencitos salidos de la nada y que se atrevían a faltarle el respeto a todo rival que osara enfrentarlos.

Entonces surgió la fiebre por la Sub 17. Los medios de comunicación empezaron a llamarlos para hacerles reportajes y crearles una imagen artificial. Felizmente se han mantenido firmes y no han cedido a la tentación del protagonismo, en el que tantos caen y terminan por desaparecer.

Su objetivo sólo era uno: Ser mejores, superarse constantemente, no hacer el papel de víctimas ni culpar al clima o la crisis por sus derrotas. Y así llegaron al Mundial.

Bastaba para la afición, pero no para ellos. Bastaba también clasificar a la segunda etapa, pero no sólo clasificaron sino que lo hicieron primeros. Luego era suficiente con un buen desempeño, pero ganaron y hoy son uno de los ocho mejores equipos del mundo en su categoría.

En su tierra se oye a los comentaristas decir que, pase lo que pase en adelante, ya cumplieron porque hicieron historia. Pero ellos no los oyen. Su nivel de aspiraciones supera al de todos los futbolistas de mayores juntos. Ellos piensan en la meta, el primer lugar, la copa, el Campeonato Mundial.

El ejemplo que dan, “jotitas”, no es sólo de buen fútbol. Es también de cómo se debe pensar y sentir, cómo se debe vivir y ver la vida, para lograr ser mejores. Es el ejemplo del triunfo frente a la adversidad y del optimismo frente al conformismo.

¡Adelante “jotitas”! ¡Adelante Selección Peruana! ¡A cumplir la meta! ¡Llévennos del sueño a la alegría!

Foto: Elbocon.com.pe

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