Arriba PerúEs una noche fría en el Río de la Plata. Estoy en Buenos Aires de vacaciones y entro a un bar a ver el partido de nuestra selección. Estoy solo, pero al toque hacemos buena onda con la gente del lugar. Acá todos saben de fútbol, es obvio. Lamentablemente pocos conocen acerca del fútbol peruano actual. Algunos se acuerdan de Cubillas, otros de Julio Meléndez y de Solano, figuras en Boca, casi todos de las Eliminatorias de México 70, de los goles de Cachito Ramirez y del 6 a 0 del 78.

Arranca el partido y tengo que aguantar todos los pronósticos en contra. Acá el favorito es Uruguay. Para los argentinos, los uruguayos son como los hermanos menores, como una provincia más de su país. Pido una cerveza y pienso para adentro que podemos dar la sorpresa.

Pasan los minutos y me sorprende el juego peruano. Veo que el equipo de Uribe mantiene el orden y poco a poco encuentra espacios en la zaga oriental. La gente comenta que Perú juega bien, que tiene movilidad, pero que en cualquier momento llega el gol celeste. No hay vuelta que darle, no somos favoritos para nadie.

Y llegó el primer gol, y no es uruguayo. Cabezazo de Villalta y a celebrar. Estoy solo es cierto, pero lo grito a morir y me uno en la celebración a la distancia con los 28 millones de peruanos. Si se puede, si se puede ser peruano y ser feliz.

Perú domina en el primer tiempo y encima el árbitro paraguayo anula un gol increíble a Paolo Guerrero. No hay discusión, todos me dan la razón, fue mal anulado. Que sabe el juez de línea venezolano de fútbol, que se dedique al béisbol.

Los hinchas argentinos me dicen que no cante victoria. Que cuando el Maestro Tabárez (de recordado paso por Boca) haga los cambios necesarios, la historia va a cambiar.

El segundo tiempo arranca y parece que Uruguay nos empata. Butrón y la zaga se defienden con todo. Pero algo me dice que la noche es peruana. Uribe hace los cambios justos y entra Mariño. En la tele dicen que pasó por Lanús y Argentinos, nadie lo recuerda, esa es la verdad. No importa, el volante nacional, pretendido por la U y por Alianza,  con tremendo zapatazo bate a Carini y anota el gol de la tranquilidad.

Me imagino que Lima y todo mi querido Perú es una fiesta. La verdad no confiaba en la selección, tanto así que deje mi camiseta blanquirroja en Lima. Ahora me arrepiento, estaría sacándole pica a estos porteños sobrados. Como Ferrando en el 69, agradezco a San Martín y Santa Rosita por tantas alegrías no esperadas.

El tercer gol de Guerrero es más que merecido. Parece gol de pichanga, de otro partido. Bien por el “Cóndor” Mendoza que busca reivindicarse con la hinchada nacional. La otrora poderosa escuadra celeste se tiene que rendir ante el poderío incaico, como dicen los narradores de T y C Sports. Para ellos Perú es una gratísima sorpresa. Como dicen por acá: “fue de punto y terminó siendo banca”.

Me pido otra cerveza, la del estribo, solo para saborearla y escuchar lo que dice la gente que ha ido llenando el bar. Fin del partido, Vamos Perú, Ya estamos casi clasificados. Por ahí algún gracioso dice que ganamos porque usamos la camiseta de Ríver. Yo sólo respondo: “Andaaaaá!!!”

Foto: ole.com.ar

Tags Blogalaxia: , ,

Bajar el Audio

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.