Paolo GuerreroEste martes debutamos contra Uruguay y todo parece indicar que Perú alineará con un 3-5-2 casi nunca antes practicado. Este sistema lo eligió Uribe, lo estudió y lo desarrolló frente a Ecuador con distintos resultados. Hubo puntos buenos y malos pero el técnico insistió con el mismo esquema y aplicó un curso intensivo sobre todo con el bloque defensivo. Veamos cómo realmente se parará Perú.

Es claro que en defensa Uribe jugará con líbero y 2 stoppers. La idea inicial de Julio César era jugar con 2 volantes laterales que se proyecten tanto como defiendan. Al medio de ellos un volante de recuperación que tenga también capacidad para salir jugando. Más arriba 2 enganches con alguna vocación defensiva pero con la misión principal de alimentar a nuestros 2 delanteros. Hasta ahí ninguna sorpresa, un 3-5-2 típico.

Sin embargo, en la práctica (amistosos frente a Ecuador) hemos visto que ese 3-5-2 se convierte más en un 5-3-2, o sea, los volantes laterales se retrasan al nivel de la defensa. Al retrasarse dejan solo al volante de marca y el equipo prácticamente se parte en dos. ¿Es esto perjudicial o beneficioso para un equipo como el peruano?

Para nadie es un secreto que el punto fuerte de Perú es su ataque y su debilidad es el sistema defensivo. Entonces una de las formas de contrarrestar nuestra fragilidad defensiva es agrupando gente atrás. Así lo hicimos frente a Ecuador y los norteños no tuvieron casi ninguna oportunidad de peligro. Cada vez que atacaban se encontraban con un mar de piernas peruanas que no les dejaban pasar. Redujimos ordenadamente sus espacios para atacar y sólo llegaron con peligro por pelotas paradas y errores nuestros. La otra forma de solucionar nuestra endeble línea defensiva es copar el mediocampo y recuperar ahí los balones, pelearlos con toda el alma. Pero no tenemos jugadores para eso ni mucho menos el físico ni la sincronización necesaria.

Agrupando gente atrás solucionamos en algo los problemas defensivos. Al menos los rivales sudarán sangre para entrar (espero). La desventaja de eso es que dejamos huérfano al mediocampo y prácticamente partimos al equipo en dos. El medio se convierte en una zona de tránsito más que de creación o contención. Y al no haber creación los que sufren son los delanteros pues no cuentan con volantes que recuperen la pelota y luego los alimenten.

Uribe previo todo esto, lo pensó y probó una solución ante Ecuador. Y le dio resultados. La solución es dejar que nuestros delanteros se las arreglen por sí mismos frente a las defensas rivales. Tenemos una delantera de lujo que hace daño a cualquier defensa y ante Ecuador lo demostraron. Sin mucho apoyo, Jefferson, Paolo, Mendoza e Ísmodes se las arreglaron para hacer trizas la defensa ecuatoriana. Crearon varias situaciones de gol con velocidad, buen toque y bola bien jugada al ras del piso. Obviamente sería excelente que tuviesen el apoyo de laterales que se proyecten.

El sistema de Uribe es uno defensivo pero se adecua a nuestra realidad y a los jugadores con que cuenta. La gran duda viene ¿qué pasa si estamos con el marcador en contra y tenemos que salir a buscar el resultado? ¿Estará el equipo de todos preparado para eso? Con Vargas y Solano de volantes laterales sí estaría preparado, pero con Galliquio y Vílchez no. En ese caso sí tendríamos que cambiar el sistema y volverlo un 4-4-2. Sacar uno de los laterales, hacer línea de 4 al fondo y poner un hombre con vocación ofensiva. O tal vez Uribe tenga alguna otra variante que lamentablemente no se ha podido ver en los amistosos.

Llegamos a la Copa América con toda la ilusión de hacer un buen torneo. Jugadores tenemos, el grupo está unido y mentalizado por el objetivo. Hace tiempo no sentía un grupo que me de la confianza que las cosas van a ser diferentes esta vez. Ojala Uribe haya ensayado bien los sistemas y los jugadores lo apliquen a la perfección durante los partidos. Ya es hora de ganar, ya nos toca ganar!!!

Foto: fulldeportes.com

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