(Uruguay 6 - Peru 0)Desde que tengo la oportunidad de ver fútbol siempre he escuché que Perú jugaba bonito. No importaba que nuestra selección perdiera, al menos teníamos el tonto consuelo que cualquiera fuera el resultado, nuestra selección se mantenía fiel a un estilo de juego definido: vistoso, con lujos y toques, aunque  muchas veces inefectivo: Se jugaba por lo lejos del arco, con mucho pase a los costados, sin profundidad. A nuestros delanteros no les gustaba rematar de fuera del área, por lo general querían entrar al arco con pelota dominaba, de esos jugadas que aún se hacen en las pichangas de fulbito. Aún así nuestro equipo ganaba de vez en cuando y aunque mucha gente no lo crea clasificábamos a mundiales.

El último partido que jugó nuestra selección en un mundial fue en España 82, cuando Polonia nos goleó 5 a 1, cuando llegamos como favoritos después de una recordada gira y con resonantes triunfos ante Francia y Hungría. A partir de esa fecha ha transcurrido más de 26 años y las tristezas y decepciones han sido mucho más que las alegrías. Lo que es peor, nuestro país ahora se ubica en el fondo del ranking sudamericano, quizás empatado con Bolivia (aunque vale la pena señalar que los altiplánicos clasificaron a un mundial en el lapso de tiempo).

Lamentablemente hemos involucionado. Nos han goleado en cada país de Sudamérica que hemos visitado, en todos los niveles y tipos de competencia. Ya no le ganamos ni a Venezuela ni tampoco sabemos a qué jugamos. Eso el fútbol moderno es imperdonable y con tantos cambios de técnicos hemos perdido identidad futbolística. Un claro ejemplo de esto es presente  selección que pasa de papelón en papelón en estas eliminatorias.

(Uruguay 6 - Peru 0)Duela a quien le duela, somos un equipo chico y como tal debemos armar nuestros equipos pensando primero en defender el arco propio y después pensar en el arco del rival. Para quienes vimos a jugadores de la talla de Teófilo Cubillas, César Cueto, Julio César Uribe, Eduardo Malásquez y Germán Leguía pueda sonar a una herejía, pero hay que conscientes de nuestra realidad. Hoy por hoy estamos en la cola de Sudamérica y ver a la selección es hacer hígado, renegar, es pasar un mal rato ya sea en el estadio o por televisión.

Nadie puede negar que los tiempos han cambiado, el fútbol ha dejado de ser simplemente un juego para convertirse en un negocio, donde existen demasiados intereses de por medio.

Sin embargo, cuando no había tanta plata en el fútbol, cuando no se hablaba de patrocinadores ni existían Videnas ni Videnitas, el jugador salía con otra mentalidad, contento, lleno de confianza, con la seguridad de dejar todo en la cancha. ¿Sería acaso que si se sentían respaldados por una dirigencia seria y que se hacía respetar en el seno de la Confederación y que no permitía que nos trataran como la última rueda del coche?

Fotos: Peru.com

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