Galvan y Maestri en un dueloHay un dicho muy cierto “No escupas al cielo porque te caerá en la cara”. Eso fue lo que hicieron Maestri y Galván luego del clásico jugado hace poco más de una semana en Matute. Ambos jugadores se dedicaron a reclamar el comportamiento del otro luego del partido entrando a un jueguito de chismes al más puro estilo de peluquería. Maestri inclusive fue más allá y no sólo acusó a Galván, sino también a los árbitros, motivo por el que ayer lunes tuvo que disculparse (aunque seamos sinceros, nada de golpecitos en el pecho, fue sólo para evitar o aminorar la sanción).

Empecemos con Flavio. Primero digamos que es un jugador que siempre para quejándose ante el más mínimo roce del rival. Como si él nunca jalase una camiseta o diese un empujoncito. Es la versión de Bonnet en Cristal (el cervecero siempre me deja la impresión de ser “mala leche”). Flavio se quejó de Galván, que le había metido un golpe en el estómago y que el árbitro “se había orinado” al no expulsar al merengue.

Maestri siempre reclamandoEsta semana le devolvieron la “ofensa”. El árbitro “se orinó” cuando Flavio le dio un tremendo codazo a Ostersen del Bolognesi. Creemos que la agresión fue premeditada por la infantil mente de Maestri ya que minutos antes había recibido un ligero empujón dentro del área por parte del defensa mexicano. Buscó hacer justicia por sus propias manos (o codos) y mereció ser expulsado con al menos 3 fechas de suspensión (que se las deberían poner si la Comisión de Justicia es justa realmente). Actitud cobarde de Maestri, “infantil de niño” para que él mismo lo entienda.

Galvan siempre en la polemicaGalván se llenó la boca después del clásico diciendo que “todo valía dentro del campo”. Con esa actitud justificaba el golpe que le dio a Flavio. Qué triste que tenga que demostrar su hombría así. ¿Eso lo hace mejor jugador? ¿Meter un golpe a un compañero de profesión? Pero esta semana también recibió de su propia medicina. Se picó cuando Viáfara hace una jugada (la del “potito”). El argentino no aguantó y le metió un rodillazo en el suelo al pobre jugador colombiano. Su matonería afloró. ¿No que todo valía dentro del campo? ¿En qué quedamos Galván? Encima lo agrede cuando Viáfara estaba en el suelo (¿cobarde escuché por ahí?).

Ambos deberían ser severamente castigados. Los dos son viejos y se comportan como niños. Que se dediquen a jugar en lugar de pegarle al compañero de profesión (uno le abrió la ceja, otro lo patea en el suelo). En el ocaso de sus carreras quieren demostrarnos que uno es más hombre cuando más pega. Si van a seguir teniendo esa actitud mejor que se retiren del fútbol ya que nadie los va a extrañar.

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