Ernesto ArakakiNo sólo fue él, fue Dios como él mismo lo dijo. Arakaki dedicaba su gol al Señor mientras que Pelusso también debe haberle dedicado un agradecimiento, tanto al buen “Chino” como a Dios. Ese salto gigantesco del “Chino” apagó gran parte del incendio copero en tienda Aliancista y puso a la “U” en una de sus más oscuras épocas de los últimos años. La inexperiencia de Carvallo hizo que se olvidara (u obviara) de poner un hombre en el palo de su arco antes del corner. Quien sabe si ese hombre hubiese evitado que el “Chino” anote, tal vez no, pero en cualquier caso le servirá de experiencia al buen portero crema.

Si antes criticamos al profe por no saber elegir bien sus piezas, esta vez tenemos que reconocer el muy buen planteamiento que hizo. Aprendió del clásico pasado donde en un gran primer tiempo los cremas anotaron 3 veces y donde el colombiano Candelo fue figura. Esta vez mando a Jayo a anular a Candelo, ¡y vaya que lo consiguió! Mandó a “Wally” Sánchez a jugar por el lado del buen “Cuto”, pero éste último venía de recuperarse de una operación reciente. Acertó al devolverle la titularidad a Arakaki a pesar de lo que dijo durante la semana (muy acertado por cierto, el “Chino” no venía jugando bien como lo demostró frente a Cristal). Además esta vez si hizo bien los cambios cuando las papas quemaron (luego de la tonta expulsión de Ciurlizza). Un mérito para Pelusso que poco a poco va encontrando su equipo.

Lo de Sánchez ya no sorprende. Esta vez no bailó perreo como lo hizo con Prado en el partido contra Cristal pero lo tuvo loco al “Cuto”. Estuvo diablo, metió un gol (en offside) y generaba faltas porque no podían pararlo. Le puso dos pelotas de gol a Maestri que desperdició; en realidad Flavio parecía querer demostrar que también fue a la misma academia de definición donde estuvo el “Cóndor” Mendoza. A este paso Sánchez tiene que ir viendo que número le tocará en la blanquirroja.

La “U” estuvo ganando el partido por unos minutos (en parte gracias al siempre generoso con los rivales Salas) y tuvo la oportunidad de liquidarlo en los pies de Rey. A Guadalupe le dio un ataque de habilidad y se disfrazó de Cueto y Rey se disfrazó de… de “Cuto”. Pero para defender al joven atacante crema, si uno ve bien la repetición podría darse cuenta que el bote anterior al disparo de Rey es totalmente irregular. Analicen el gol desde la cámara detrás del arco de Pinto y verán que la pelota se alza justo en el último bote. Señor Woodman, ¿Cuándo dejará de lado su orgullo y dirá que se equivocó en poner cancha sintética al Nacional? En todo caso, si Rey metía ese gol, la Trinchera y los 11 guerreros cremas no hubieran permitido que el clásico rival empate.

La banca Aliancista marcó la diferencia. Mientras que Pelusso disponía de hombres que en otros equipos serían titulares indiscutibles, Ospina miraba al banco y volteaba a seguir mirando el partido con resignación. El ingreso de Erick Torres fue fundamental pues permitió quitarle la pelota a la “U”. Un palo para Ciurlizza que perdió los papeles como novato frente a un novato precisamente.

Alianza jugó mejor, sin llegar a jugar un buen partido. Tuvo más opciones de gol, generó mejor fútbol y defendió mejor. Aún le falta mucho para ser el equipo que Pelusso pretende y está a años luz de un funcionamiento al estilo Inter de Porto Alegre, o de un Liberad paraguayo sin ir tan lejos. Pero con eso le bastó para ganarle a un equipo crema que salió a dar la piel. Por eso al final Pelusso se fue silbando bajito, pero chino de risa. Sabe que con esto le alcanza pero aún esta disconforme. Hasta la próxima.

Foto: libero.com.pe

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