Esta tarde se disputó en el estadio Monumental una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino. Demostrando que en este tipo de partidos no importa la posición que ocupen los equipos en la tabla ni el nivel futbolístico, RiverPlate derrotó con total merecimiento a un descolorido Boca Juniors por 2 a 0, en un partido que pudo haber tenido una diferencia de goles más amplia de haber estado mas precisos los delanteros millonarios. Con esta victoria River limpia en parte su floja actuación en el presente torneo y de paso complica a su archirrival en la lucha por el título del Torneo Apertura 2007.
En la previa de este partido, decíamos que River que era un equipo irregular: flojo en defensa y mortal en ataque. Sin embargo, en este partido fue Boca el equipo sin alma y sin respuestas, y que encima hizo agua en la retaguardia. River recompuso su equipo después de los últimos malo resultados, sacó fuerzas desde adentro y con gran fortaleza anímica salió a jugar este partido como si fuera de vida o muerte.
Después de un inicio enredado, River poco a poco fue generando situaciones de gol. Y al promediar el primer tiempo después de estrellar una pelota en el travesaño, Belluschi habilitó a Radamel Falcao y el colombiano salvador, anotó de zurda el 1 a 0 a los 23 del primer tiempo. El gol le dio más confianza al equipo de Passarella, mientras que Boca seguía con sus dudas e indecisiones. Los delanteros, Palermo y Palacio estaban abandonados a su suerte por una volante que no funcionaba (intrascendentes actuaciones de Leandro Gracián y Ever Banega, que encima se fue expulsado).
River siguió buscando el gol y generando situaciones jugando a las espaldas de Hugo Ibarra y es así como a los 31 Gabriel Palleta lo bajó al juvenil Buonanotte dentro del área. El árbitro Héctor Baldassi cobró penal a favor del local que la figura del partido, Ariel “Burrito” Ortega convirtió en gol (había fallado en primera instancia, pero se tuvo que repetir la ejecución por adelantamiento del portero Mauricio Caranta). Boca seguía sin respuestas y hacia final de la primera mitad se le termina de complicar más el partido tras la segunda amarilla de Banega y su consecuente expulsión).
Miguel Angel Russo intentó recomponer su equipo para la segunda mitad. Sacó a Gracián e hizo ingresar a Sebastián Battaglia. Al minuto de la reanudación Palacio pudo descontar, pero la defensa millonaria resolvió con eficacia. La reacción xeneize duró poco, puesto que River se volvió a parar bien en la cancha y comenzó manejar los espacios que Boca dejaba en defensa. Falcao pudo anotar el tercero, pero falló en el último toque.
En vez de buscar una goleada histórica, River se dedicó a manejar con tranquilidad lo que restaba del partido. Los xeneizes intentaban el descuento más con amor propio que con fútbol, pero hasta sus jugadores parecían desear que terminara el encuentro. Los Ole..ole…ole bajaban desde la tribuna y los jugadores millonarios se lucían con toques y lujos para el regocijo de su hinchada ante el baile que le daban a Boca. El pitazo final desató la locura millonaria en Núñez. Con gran actuación colectiva de todo el equipo, River fue mucho más que Boca y ganó con justicia el Superclásico.