Ahí estaba en el Callao el equipo que el inteligentísimo Carlos Franco armó creyendo que iba a ser suficiente para pelear el título. Perdón, me equivoqué, el que se presentó ayer fue el equipo parchado desesperadamente por Franco y sus dirigentes que de fútbol no saben nada porque el equipo planificado para esta temporada está en la banca o alentando desde la tribuna. Lo de ayer fue un remedo de equipo que en la cabeza de Franco le iba a permitir ahorrar plata, pelear el campeonato y quedarse en la presidencia de manera arbitraria. Un equipo que estaba destinado al fracaso desde el mismo instante que se ratificó a Arrué sólo por ser barato, desde que se perdió la posibilidad de jugar un torneo internacional por hacer el “perro muerto” y no pagar deudas de años a jugadores (Roverano y Vera, resultado, 4 puntos menos), desde que se pateó a la democracia anunciando que no habrán elecciones en Alianza, desde que la barra decidió dividirse.
San Martín no tiene la culpa del presente aliancista y lo vapuleó a su gusto, jugando incluso a media máquina por ratos. Pedro García, el “Churrito” Hinostroza, Roberto Silva y “Wally” Sánchez fueron los encargados de humillar la blanquiazul. Todos ex aliancistas. En Alianza no se salvó nadie y que rueden cabezas no bastará para calmar los ánimos de los hinchas. Pepe Soto agarró el timón en el peor momento y como no está capacitado para el cargo nada puede hacer. ¿Qué vendrá ahora? ¿Mandarán a Pepe al psicólogo estúpidamente como hicieron con Benavides?
Alianza es una lágrima y pronto será una lápida si no convocan a nuevas elecciones, hasta que la barra no se una de nuevo, hasta que no se contrate un entrenador de verdad (de esos que ganan bien) y hasta que no se vaya al menos la mitad del equipo titular actual. El cambio tiene que empezar desde arriba; en otras palabras, FUERA CARLOS FRANCO, buen arquitecto, mediocre en el fútbol, pésimo dirigente.
Mayo 22nd, 2008 at 3:32 pm
Holas buen blog