Se dice que es el jale del año, otros van más lejos y afirman que se trata del jale de la década. Lo cierto es que la llegada de Nolberto Solano a Universitario de Deportes ha generado una revolución en el ambiente futbolístico local y ha opacado cualquier otra noticia. El fichaje de Ñol es sin duda la carta bajo la manga que tiene Juan Reynoso para “renovar” el plantel de la U y que este cumpla una buena campaña este 2009, léase salir campeón nacional.
Muchos amigos míos dicen que hasta que no lo vean a Solano con la camiseta crema puesta y firmando contrato no lo creerán, otros mucho más triunfalistas aseguran que de la mano de Ñol este año la U será la sensación del torneo y por fin volverá a cumplir una buena campaña en Copa Libertadores. ¿Es para tanto el revuelo causado por la llegada del volante peruano?
Sin dudas se trata de un jugador de selección, de gran experiencia internacional, que ha paseado su juego por torneos exigentes como el argentino y el inglés. Nadie discute su calidad técnica y su habilidad para los disparos con balón detenido. Además está llamado a convertirse en líder del plantel y en un referente de la nueva volante estudiantil, en lo que concierne a la generación de fútbol.
Sin embargo, creemos que su aporte va más allá de lo pueda rendir en el gramado de juego. Su sola llegada a tienda crema debe servir para motivar a sus nuevos compañeros y sobretodo la hinchada tras la decepción del campeonato pasado al sumar ocho años sin títulos nacionales. Su sola presencia en la cancha se convertirá en un imán de taquilla para que la afición asista en grandes cantidades a la tribuna y estamos seguros que su “debut” con la camiseta merengue será a estadio lleno.
Lo que le resta a los dirigentes cremas es completar la plantilla con un par de refuerzos de renombre para que acompañen a Solano en este proyecto. En sus manos está que el gran esfuerzo por repatriar a Ñol desde el fútbol griego no sea en vano.
Enero 10th, 2009 at 6:43 pm
soy hincha crema hasta los huesos, pero no debemos perder la humildad.