Alianza tocó fondo. En un resultado muy merecido, Cristal venció por 3-1 a los blanquiazules enMatute y llegar al 7mo lugar está más difícil que Waldir deje de tomar alcohol por el resto de su vida. ¿Los culpables? Los jugadores sin duda. La hinchada alienta sin cesar como ninguna otra en una situación semejante, los dirigentes enmendaron el rumbo y trajeron a un muy buen entrenador, Páez pone su sabiduría y experiencia… todo está bien. Pero Alianza tropieza consigo mismo. Los jugadores traicionan a la institución, no sudan la camiseta en el campo sino durante la madrugada.
Pero no hay que echarle la culpa solamente a la falta de compromiso y profesionalismo de algunos jugadores (Jayo, Ciurlizza, Sáenz, “Cafú” Salazar entre otros). Alianza vive con sus limitaciones también. Los mejores ejemplos son Aparicio y Reaños. No son jugadores para un equipo que pretende ser campeón a final de año. Es más, no son jugadores de fútbol. Los errores que cometieron en los goles son muy infantiles (errores que cometieron a lo largo del torneo). Todo lo contrario en tienda celeste. Ese Ximénez debe ser uno de los mejores jugadores que ha venido al Perú en los últimos años. Dos de sus goles bastaron para derrotar a los “Íntimos”. Benavides marcó el descuento y Lobatón puso cifras finales.
Alianza está en crisis. Hay que cambiar medio equipo y la purga no se debe hacer esperar, sobre todo luego de la juerga que armaron en la despedida de Manco. Definitivamente este año será el 2do consecutivo que Alianza no consiga el campeonato. Lo barato siempre sale caro (Arrué, jugadores sin nivel, “Pepe” Soto). Ya lo dije antes y lo repito: este año Alianza no armó un cuadro para pelear el campeonato. Es más, está para pelear la baja. Ojalá que logre levantar cabeza y hacer un buen torneo Clausura. Su hinchada no merece menos.