entrenadore del Sport Ancash - PeruPor cosas como esta es que no me importaría que la FIFA nos desafilie. Ayer, en una de las decisiones más insólitas y estúpidas que he visto en mi vida, el impresentable “Perro Sucio” Mallqui, presidente del dignísimo club Sport Áncash, despidió al mejor entrenador que ha tenido el club huaracino: Antonio Alzamendi. Cuando leí el motivo del cese del buen entrenador uruguayo, pensé que se trataba de una broma. Pero no, no era un mal chiste, sino una perlita más de un incapaz como “Perro Sucio” Mallqui.

El motivo de su despido fue que Alzamendi defendió a sus jugadores. Así como lo leen. Hace unos meses aconsejó al brasileño Calheira que no firme un documento que Mallqui le había dado: “mejor que primero lo vean los abogados de la Agremiación” fue el consejo que cualquier entrenador que quiera a sus jugadores daría.

La verdad que ya no me sorprende la capacidad de Mallqui para provocar vómitos hasta en la más fiera de las ratas. No solamente despide al mejor entrenador que ha tenido Áncash en su corta existencia profesional, sino además mantiene impago a los jugadores desde hace dos meses (gracias a la ley que dio Burga), no les paga premios (los de la Sudamericana que se ganaron con un esfuerzo increíble), mantiene pésimas relaciones con los jugadores y le quita la localía a su equipo; todo esto justo cuando luchaba por el título por primera vez en su historia.

Antonio, no se vaya usted del Perú. Anímese y quédese dirigiendo por estas tierras. Estoy seguro que ofertas no le faltarán. Entienda que Mallqui aún esta evolucionando y su coeficiente intelectual no le permite aún tener las cuatro patas sobre la tierra.

Desde estas líneas nuestra solidaridad con Antonio Alzamendi y con el pueblo de Huaraz. Sport Áncash es más grande que sus problemas y ningún perro sucio manchará su historial.

Foto: primerapaginaperu.com

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