Permanecer más de 10 años como presidente de un club de fútbol peruano sin haber hecho nada por la institución dice mucho de la capacidad intelectual y organizativa de una persona (y si pensaríamos mal, también en la capacidad de delinquir). El solo hecho de ser congresista ya es un demérito para la ética de cualquier ciudadano con DNI que se respete a sí mismo. Bailar al ritmo que Burga toca ya es ser parte de la escoria de la sociedad. Juvenal Silva es todo esto y mucho más. Juvenal Silva es un excremento andante que pulula entre el Congreso, La Videna y el Cienciano, haciendo lo que le venga en gana en todo sitio. Juvenal Silva es una de las personas que debería desaparecer del fútbol profesional para que empecemos a surgir.
Ahora el problema es con Uribe. Juvenal Silva contrató a Uribe pensando que era lo mejor para su equipo. Pasó el tiempo y los resultados no se dieron. Juvenal quería que Uribe renuncia a toda costa para ahorrarse los 100 mil dólares que debe pagarle si lo echa. Juvenal, fiel a su estilo, empezó a hacerle la vida imposible a Uribe, mandándole mensajes a través de la prensa y poniendo al grupo en contra del entrenador. Uribe se mantuvo digno y firme y no cedió ante las presiones de este pestilente personaje cusqueño que se cree una mala copia de Alfredo Gonzáles.
Yo entiendo a Uribe. Es como trabajar en una empresa y te quieran echar sin pagarte gratificaciones, CTS ni beneficios. ¿Tú aceptarías eso? Yo no. Yo me quiero a mí mismo. Si quieren que me vaya, que me paguen todo. Juvenal, manejando Cienciano como si fuese su chacra, no entiende eso. Ahora dice que no tiene plata para pagarle a Uribe por la rescisión de contrato. Si no tenía dinero, ¿para qué puso esa estúpida cláusula? Ah no, el cusqueño pestilente creyó que podía manejar a Julio César como a cualquier entrenador pero el “Diamante” le hizo el pare.
Por eso Cienciano sigue siendo un equipo chico, por culpa de gente estúpida y de poca capacidad mental como Juvenal Silva. Con el éxito deportivo que tuvo, Cienciano debería ser una institución ya grande y sólida. Ahora es sólo un club pequeño sin sede institucional, sin estadio propio, sin elecciones, sin una cantidad importante de socios, sin activos. Cienciano es noticia más por hechos extra deportivos que por los logros en la cancha. Si hubiese justicia en este país, Juvenal es quien debería renunciar (o ser echado), tanto al Congreso como a Cienciano. Deberían poner un mínimo de coeficiente intelectual para que la gente sea dirigente deportivo. Estoy seguro que Juvenal ni volviendo a nacer podría ser presidente.