Sporting Cristal fue eliminado de la Copa Libertadores por la muy buena idea de dar mayor validez a los goles de visita que a los de local. Lamentablemente, una vez más le tocó perder a un equipo peruano. Hay algunos apuntes que quisiera compartir.

Desconcentración. Palabra que en Perú tiene casi el mismo significado que holocausto nuclear. Siempre nos ganan “porque nos desconcentramos”. Toda la vida pasa lo mismo. La frase de “jugamos como nunca, perdimos como siempre” ya es parte de nuestro folklore futbolístico aunque de nada sirve. ¿Sirve algo jugar bien cuando has quedado eliminado? Tal vez para el futuro. Lo malo es que ese futuro todavía no llega a Perú. Basta de contentarnos con jugar bien. Hay que buscar el resultado ya. Hay que corregir las famosas desconcentraciones y desterrar la cultura del “casi”. Si se pierde un partido, es un error. Pero si se pierde muchas veces de la misma forma ya no puede llamarse “error”. Ahí se está jugando mal. Y Perú viene jugando mal desde hace rato.

Árbitro. Ya pues “Chorri”, basta ya con la misma cantaleta una y otra vez. Ya estás al borde del retiro y sigues poniendo excusas ridículas. Que el árbitro se equivocó, si, si lo hizo. Pero no inclinó la cancha para Estudiantes ni mucho menos lo favoreció. Se equivocó para ambos lados. Incluso me parece que no cobró un penal claro para Estudiantes. Igual no se puede estar saliendo a culpar al árbitro cada vez que se pierde. Cambia de libreto Palacios.

Expulsión. “No voy a permitir que se burle de mi ni de mi equipo”. Una frase muy bonita que encierra una mística bravucona, pero ¿es eso valentía? A mí siempre me ha gustado el juego de “Flemita” Pérez, me parece un extraordinario jugador que nunca arruga. Pero una cosa es no arrugar y otra es reaccionar estúpidamente. ¿Qué ganó Pérez con eso? ¿Salvó su honor? Lo único que ganó seguramente es que Verón suelte una carcajada cada vez que se acuerde de él (y si es que lo hace, cosa que dudo). Nadie dice que tiene que agachar la cabeza ante las burlas, eso jamás. Aún recuerdo el vergonzoso episodio cuando en Argentina pisan al “Camello” Soto, lo patean en el suelo y NADIE LO DEFENDIÓ, ni siquiera él mismo se levantó y encaró al agresor como seguramente si lo hubiese hecho en Lima ante un rival del torneo local (¿te acuerdas Soto cuando Viza te bailó en Matute?). Si Verón, aquel que no ganó nada con su selección, se burla de ti, péchalo, insúltalo si quieres, pero no le pegues un cabezazo inofensivo que más pareció un gesto cariñoso que otra cosa. ¿Por pegar más eres más hombre? Si fuese así convoquemos a Goyoneche para que siga abollando compañeros de profesión como lo hizo con “Kukín”.

Personalidad. He escuchado comentarios aplaudiendo a Cristal por jugar con personalidad. ¿Tenemos que aplaudir algo que debe ser normal? O sea, haciendo un paralelo, ¿tenemos que aplaudir a un padre por reconocer a su hijo y pagar sus alimentos? ¿A un policía por no recibir soborno? No, no tenemos que aplaudir eso porque eso DEBERÍA SER LO NORMAL. Lamentablemente nuestra sociedad (y nuestro fútbol) está tan venida a menos que ahora lo normal es admirable. Un equipo tiene que jugar siempre con personalidad. Que en los últimos 20 años hayamos tenido equipos tímidos, sin alma, sin carácter, no significa que vayamos a aplaudir cuando aparezca alguien que se haga respetar. Repito, hacerse respetar debería ser lo normal. Ojalá algún día lleguemos a eso.

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